Si en algún momento os habéis planteado realizar un crucero fluvial, o sentís curiosidad por como es la vida a bordo de un crucero en el río, estáis en el artículo adecuado. Vamos a contaros toda la experiencia de viajar en crucero fluvial, paso a paso.
1. Motivos para viajar en un crucero fluvial
En nuestro caso lo teníamos claro. Somos grandes apasionados de los mercados navideños europeos, pero como normalmente suele hacer mucho frío, llover o incluso nevar, estábamos seguros de que este año con el peque, no podíamos arriesgarnos a hacer un viaje semejante al de años anteriores.
En general, si viajáis con niños, con algún problema de movilidad, o con mucho equipaje, un crucero fluvial es una idea excelente para conocer varios lugares, sin moveros en exceso.
2. Cómo seleccionar el crucero fluvial
Nosotros hicimos una búsqueda online para conocer diferentes empresas que realizaran este tipo de recorridos. En nuestro caso, valoramos los circuitos ofrecidos por Crucemundo, Croisieurope y Viking.
Finalmente, nos decidimos por Crucemundo porque el recorrido por el Danubio nos apetecía mucho, y porque además nos ponían cuna gratis para un bebé menor de dos años (evidentemente, el peque no paga nada más que las tasas y el combustible).
Además tuvimos la suerte de que nos hicieran una mejora gratuita en la habitación, y pasamos a una suite, que desde luego, nos pareció increíble.
3. Organizar el viaje
Una vez elegido el recorrido, escribimos a Crucemundo, y nos ofrecieron bloquear la cabina durante un par de días mientras comprobamos los vuelos. Este punto es importante, si compráis los vuelos vosotros mismos, podéis alargar un poco más el viaje, lo que es más que recomendable, porque sobre todo el horario de salida del barco del último día es muy temprano.
Aunque ellos ofrecían traslados hasta el barco, como nosotros nos encargamos de todo, decidimos movernos por nuestra cuenta, y desde luego fue un acierto, ya que en Uber se llega de forma sencilla y económica.
Nosotros volamos el mismo día del embarque (a las seis de la mañana para aprovechar el día) y volvimos al día siguiente al desembarco a última hora de la tarde).
4. El itinerario
Día 1. Viena
A nuestra llegada a Viena cogimos el CAT el tren rápido que une el aeropuerto con la ciudad en tan solo quince minutos. Los billetes los habíamos comprado previamente y nos pareció espectacular. Rápido, puntual, con sitio para colocar las maletas… incluso, dependiendo de la compañía con la que viajes, puedes realizar la facturación de las maletas el día de antes en la terminal de tren, antes de bajar al andén. Y además los niños hasta quince años no pagan. Vamos, que nos encantó.
Luego, durante el día, visitamos el centro, recorrer el centro desde la Opera hasta la Catedral (donde el mercado navideño es ideal), caminamos hasta Karlsplatz donde se ubica uno de los mercados artesanales más bonitos de Viena.
Y ya hacia las tres de la tarde, cogimos un Uber y nos fuimos al muelle en el que nos habían indicado que estaría atracado el barco. Llegamos bien, rápido y encima calentitos.
Una vez hecho el check in, descansamos un poco, nos dimos un baño de burbujas, y luego bajamos para tomar el cóctel de bienvenida y cenar.
Día 2. Viena
Tras levantarnos en Viena (ya que el barco no partía hasta el día siguiente), desayunamos en el Buffet, y nos encaminamos a nuestra excursión.
Al viajar más de diez españoles, la empresa proporcionó excursión en español, en el caso de unas chicas francesas, como solo hablaban francés ellas, se unieron también a nuestro grupo.
Recorrimos parte del centro de Viena en bus, con una guía turística, y pudimos conocer gran parte de la ciudad entre el trayecto en bus y posteriormente a pie.
Una vez acabó el recorrido (hacia las 13:00 pm) algunos viajeros regresaron al barco a comer, y otros nos quedamos ya por nuestra cuenta por la ciudad. La verdad es que teníamos muchas granas de explorar la zona del Ayuntamiento, y no nos defraudó.
Posteriormente, volvimos en tranvía y tuvimos que caminar unos quince minutos hasta el muelle. Llegamos a tiempo para tomar el café de la tarde, y tras un tiempo de relax, partimos en dirección a Budapest.
Esa primera noche de viaje, cenamos viendo las afueras de Bratislava, y debo decir que nos pareció mágico poder ver las ciudades desde una óptica tan diferente a la que se suele tener. De hecho, yo no me dormí hasta tarde, contemplando todo lo que se apreciaba desde el ventanal de nuestra habitación.
Día 3. Budapest
Llegamos muy pronto a Budapest, así que cuando bajamos a desayunar, y me encontré el Parlamento de frente, casi me da algo de la emoción. Ya imanareis que desayunamos a toda prisa para que nos diera tiempo a subir a cubierta a hacer mil fotos y vídeos de la ciudad.
Ya hacia las 9:00 am salimos en nuestra excursión, nuevamente con un guía local, y recorrimos a bus y a pie gran parte del centro de la ciudad.
Aunque ya habíamos estado, Budapest en Navidad es otra cosa. Si ya es bonita de normal, en Navidad está soberbia.
Como el día anterior, algunos viajeros regresaron al barco al finalizar la excursión, y otros volvimos a quedarnos para exprimir el día. En nuestro caso, y gracias a que íbamos con la mochila de porteo, recorrimos los mercados, la calle de la Moda, el paseo del río, e incluso llegamos hasta el Café Nueva York, donde degustamos uno de los cafés más deliciosos que hayamos probado nunca.
Hacia las 17:00 pm, muy cansados, y algo abrumados, cogimos un Uber hasta el muelle en el que se encontraba el barco, y nos tumbamos a descansar (esta vez nos saltamos la hora del té).
Ya por la noche, descubrimos con bastante diversión que era la noche pirata en el barco, y la cena fue en un tono más relajado que el resto de días.
Día 4. Bratislava
Navegamos durante toda la noche, y llegamos a Bratislava ya bien entrada la mañana, así que por una vez, comimos en el barco, y nos unimos a la excursión que salía a las 13:00 horas del muelle.
Bratislava es mucho más pequeña que Viena o Budapest, pero nos gustó mucho, calles pequeñas, llenas de historia y con mil rincones en los que no podíamos por más que detenernos para admirar alguna cosa.
Este día, y debido al frío extremo que hacía, después de que terminara la visita guiada, nos quedamos un rato, compramos un recuerdo para nuestro árbol en el mercado navideño, y emprendimos el regreso al barco. Aunque debo decir que nos quedamos con ganas de conocer mucho más, como por ejemplo el famoso OVNI de Bratislava.
En esta ocasión, y como era la última noche, hubo cena de gala en el barco, con cuatro platos, postre servido al ritmo del Danubio Azul, y mucha diversión.
Día 5. Viena
Con mucha pena, llegamos a Viena, y desembarcamos hacia las 10:00 am, después de desayunar. Tras despedirnos de todo el mundo, cogimos un Uber para ir hacia el centro. Como al día siguiente nos íbamos de nuevo en el CAT al aeropuerto, nos alojamos cerca de Mitte, que es la estación en la que para el CAT.
Este día lo dedicamos casi entero a conocer el Palacio del Belvedere. Recorrimos el interior, vimos las magníficas obras que cuelgan de sus paredes, nos deleitamos con el beso de Gustav Klimt, y posteriormente dedicamos un buen rato a recorrer el mercado navideño que se coloca fuera del palacio, y que nos pareció uno de los más espectaculares de Viena.
Día 6. Viena
El último día lo dedicamos a recorrer calles con calma, a tomar café y a comprar algunos recuerdos sin los que no queríamos irnos de la ciudad. Y ya por último, cuando nos cansamos, cogimos el CAT y emprendimos el camino hacia el aeropuerto.
5. Precios
Aunque no tenemos un desglose pormenorizado de todos los gastos del viaje, si que os dejamos un resumen con los principales costes>
Vuelos: 100 euros/persona.
Los compramos con muchísima antelación y seleccionando días “raros”, es decir, que no coincidieran con el puente de diciembre, o con fin de semana.
Crucero fluvial: 987 euros/persona (por dos personas, como decíamos, el peque no paga).
Hay opciones más económicas, pero si necesitas colocar cuna o cama supletoria, tendréis que escoger una cabina más amplia para poder meter la cuna en cuestión.
Comidas: 30 euros/ persona
El crucero es todo incluido, pero si como nosotros quieres quedarte a disfrutar de las ciudades en las que para, es posible que no llegues a la comida en el barco.
Transporte público: 2,5 euros/ persona
Es un precio medio basado en los transportes que utilizamos nosotros.
CAT: 12,5 euros/ persona
Este precio es comprado anticipadamente, y por la compra de billete de ida y vuelta. Vuelvo a recordar, los peques de menos de quince años no pagan nada.





















