Os presentamos nuestra Ruta de las Abadías de cerveza belga, parte 1, porque queremos continuar con este recorrido en algún momento. El viaje que os proponemos en este artículo, fue uno de nuestros preferidos del 2023. Nos lo pasamos tan bien, y nos resultó tan precioso cada pueblo y cada ciudad, que nos dio muchísima pena no contar con más días para poder recorrer un poco más. Pero bueno, como bien sabemos, el tiempo es limitado, y hay que aprovecharlo al máximo.
Si queréis conocer más sobre las cervezas de abadía, tenemos un artículo muy detallado sobre cervezas trapenses.
Día 1. Llegada a Bruselas
Aprovechamos nuestro primer día para hacer un free tour de Bruselas, visitar algunos de los lugares más famosos de la ciudad, y también (porqué negarlo) para probar algunas cervezas locales en el famoso Delirium Tremens.
El Delirium Tremens de Bruselas es uno de los bares más famosos de la ciudad ya que cuenta con cientos de tipos de cerveza, de hecho, allí, lo que os costará será escoger solo una. Si os gusta la cerveza, y queréis probar alguna variedad un poco diferente a las más habituales, os recomendamos este lugar.
Y si tenéis ganas de empezar a degustar las deliciosas cervezas belgas, os dejamos este Free tour de la cerveza belga por Bruselas.
Día 2. Maison Leffe, base de nuestra Ruta de las Abadías de cerveza belga
El segundo día de nuestro viaje, pusimos rumbo a la Maison Leffe, en Dinant. La Maison Leffe no es la abadía original, ya que en ella aún se elabora cerveza, sino que se trata de un monasterio abandonado y reconvertido en hotel, y también en Casa Leffe. Nos alojamos aquí, y con la habitación nos regalaron una invitación para tomar una Leffe en el bar.
En la parte baja se encuentra una exposición en la que podréis disfrutar de la historia de Leffe, y que termina desembocando en una zona de bar y terraza donde se pueden degustar algunas de las variedades de Leffe más características.
Así que, en nuestro caso, dedicamos el día a esta visita, a conocer la verdadera abadía Leffe (aquí os dejamos la ubicación) y a relajarnos probando diferentes variedades de cerveza.
Ya a la hora de cenar, decidimos ir a Dinant, y elegimos Le Café Ardennais, una braserie que está ubicada junto a la estación de tren, y que os recomendamos muchísimo. ¿Por qué? No solo porque tiene unas vistas absolutamente preciosas en la zona del comedor, sino también porque ofrece la opción de pedir diferentes tipos de carne a la piedra, y la comida está espectacular.
Día 3. Ruta de las Abadías de cerveza belga
Maredsous
El día siguiente, bien temprano, salimos en dirección a la Abadia de Maredsous, de la que ya teníamos entradas, ya que se agotan con facilidad. Hicimos una visita guiada en francés, conocimos como se cultiva el lúpulo, como se elaboran las cervezas, y ya por último, disfrutamos de una degustación de los productos elaborados en la abadía: cerveza y queso. ¡Nos encantó!
Además, indicar que cuenta con restaurante, cafetería y tienda. Ni que decir tiene que no pudimos resistirnos a llevarnos un pack de cervezas Maredsous. Esta visita se extendió más o menos hasta las doce de la mañana, así que después de comer, nos dirigimos a nuestra siguiente parada.
Espacio Chimey/ Abadía Chimey
Resaltamos que son dos lugares diferentes. Al igual que en la Maison Leffe, os comentamos que la exposición de la cerveza Chimey no está en la verdadera abadía. En nuestro caso, hicimos la visita (esta vez pagando solo ticket de exposición), y descubrimos como elaboran su cerveza los monjes, todos los países a los que se exporta, y una infinidad más de detalles que nos llamaron bastante la atención.
Después de la visita, paramos en la terraza acondicionada que tienen, y disfrutamos de una degustación de cervezas y quesos que nos encantó. Muy recomendada, la verdad. Y a la salida, al igual que en Maredsous, nos encontramos la tienda.
Decidimos visitar la verdadera abadía Chimey, que está a unos pocos kilómetros en coche, y el lugar nos sorprendió gratamente, os recomendamos que no dejéis de ir a la Abadía Chimey.
Vuelta a Dinant
Y con esto, dimos las visitas del día por finalizadas. Después de un largo viaje hasta nuestro hotel en la Maison Leffe, decidimos cenar en un restaurante muy moderno y con una carta de hamburguesas que nos llamó la atención. Nos sorprendió gratamente, así que os recomendamos visitarlo: O’d’lis Burger bar.
Día 4
Nuestro último día, y ya solo contábamos con medio día, ya que nuestro vuelo de vuelta salía esa misma tarde. Lo dedicamos entero a Dinant, una preciosa ciudad a orillas del río Mosa. Subimos a la ciudadela, y nos pareció increíble.
Si visitáis Dinant, descubriréis pronto que existe un funicular que conecta la ciudadela con la ciudad actual, os recomendamos utilizarlo, ya que la subida es considerable, y además ofrece unas vistas increíbles de la ciudad.
Una vez arriba, descubriréis una exposición sobre la Historia de la ciudad, y aparte de los típicos paneles con datos, podréis encontrar una recreación de la vida en las trincheras, no os la perdáis, por favor, a nosotros nos dejó impactados.
Una vez abajo, la ciudad es chiquitita, aunque os daréis cuenta de que está llena de confiterías en las que se vede una famosa galleta, la Couque de Dinant. Cuidado con ellas, solo deben deshacerse en la boca, no morderse, ya que son extremadamente duras.
Y si necesitáis un lugar en el que recuperar fuerzas, podéis visitar nuestro artículo donde comer en Dinant.
Y hasta aquí nuestra aventura por la región de Valonia, en Bélgica. Esperamos que os haya gustado, y que no os perdáis un viaje tan divertido como éste. si ya habéis estado y conocéis algún imperdible, no dudéis en recomendárnoslo, porque estamos deseando regresar.


















