
Después de aterrizar en Edimburgo, y coger nuestro coche, nos dirigimos hacia nuestro plan en Escocia; Stirling y los Kelpies.
Opciones para llegar a Stirling
Coche: la más cómoda, pero desde luego, no la más eficiente. Si solo vais a visitar la ciudad, no necesitáis ir en coche, en caso de que queráis hacer ruta por Escocia, si que os recomendamos que alquiléis algún vehículo.
Tren: La forma más rápida de llegar es cogiendo un tren desde la estación de Haymarket en Edimburgo, y el tren os dejará en un punto céntrico de la ciudad.
Excursión organizada: esta forma es la más sencilla, ya que os permite despreocuparos de entradas, horarios,… una excursión de día a Stirling os llevará a los principales atractivos de la ciudad sin que tengáis que investigar demasiado.
Qué ver en Stirling
Las calles del centro son encantadoras, nos pareció ideal caminar por su centro histórico, pero nuestra parte preferida fue la subida al castillo. Aunque es exigente (más si vais con niños), os recomendamos ir a pie. Si no lo veis posible, llueve a mares o simplemente no os apetece, debéis saber que existe parking en el castillo, y que se llena hacia el mediodía, por lo que tenéis que tener este punto en cuenta.

Si subís andando encontraréis en el camino Tinsel & Tartan, una tienda de adornos navideños que nos dejó con la boca abierta, con una dueña que es puro amor y que se nota que disfruta con su negocio por la amabilidad con la que nos enseñó todo; The Old Town Coffee House, una maravilla de cafetería que nos pedía a gritos que entráramos a disfrutar de su ambiente hogareño, varios edificios espectaculares que albergan hoteles y por supuesto, la iglesia church of the Holy Rude, que tiene una de las vistas más preciosas del castillo desde una de las colinas de su cementerio adjunto.

Por otra parte, y si sois fans de Braveheart, no podéis perderos el monumento a William Wallace. Este símbolo de la resistencia escocesa es un símbolo nacional, y dentro del monumento se encuentran detalles sobre la guerra de Escocia por su independencia, como por ejemplo, la espada de William Wallace.
¿Merece la pena el interior del Castillo de Stirling si viajo con niños?

¡Totalmente! Mira que lo dudamos, pero si, desde luego que si. Las entradas de adulto cuestan 18,5 libras, y hay diversas opciones de ticket (hay uno familiar), pero en nuestro caso, como íbamos con un niño menor de siete años, él entró gratis.
Ya dentro del castillo encontramos salas temáticas con muchos juegos interactivos que hicieron las delicias de pequeños y mayores. Y aparte de una preciosa vista desde su mirador, encontramos dentro del interior del castillo una demostración sobre música de época que sonaba en Escocia, nos encantó la explicación sobre instrumentos que no conocíamos, y la demostración práctica.
¿Se puede comprar en Stirling?

La respuesta es que si; de hecho, si vais a realizar una excursión hacia zonas más aisladas, os recomendamos que paréis en alguno de sus supermercados para llevar provisiones. Nosotros lo hicimos así, ya que necesitábamos leche para el peque, y frutas para cuando le entra hambre, y nos pareció genial, ya que nuestro alojamiento estaba en una pequeña población sin supermercado.
Además, si estáis buscando souvenirs, también encontraréis algunas tiendas en las que venden todo tipo de recuerdos típicos de Escocia, y muchas tiendas de segunda mano que pueden salvaros el viaje si habéis olvidado empaquetar algo, como un impermeable.
Los Kelpies
Lamentablemente, aunque queríamos ver en nuestro primer día Stirling y los Kelpies, llegamos tarde a Los Kelpies, viajar con un bebé hace que el tiempo desparezca delante de tus ojos y no te des cuenta. Pero aún así, os contamos nuestro plan original. Nosotros pensábamos parar en The Helix, un parque cercano desde el que se puede reservar una pequeña excursión a pie en la que te explican un poco más sobre estas preciosas esculturas. Estas excursiones se realizan a diario entre as 10:30 y las 15:30 (en horario de verano), o entre las 10:30 y las 14:30 (en horario de invierno).
Eso si, si no llegáis a tiempo a estas visitas, y aún así queréis parar, hay un parking propio (con coste) desde el que podréis ver las esculturas equinas. Y os recomendamos que hagáis una visita nocturna, ya que de noche estas esculturas están iluminadas.




