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DIEZ MIRADORES DONDE DETENERSE DESPUÉS DE UNA CAMINATA:

Desde hace unas semanas, concretamente desde que podemos salir a la calle para pasear durante algunos minutos, el mundo se ha dividido. Han aparecido madrugadores, que le roban horas al sueño para recorrer las calles escuchando como su entorno se despereza; y por otra parte, han surgido paseantes que remolonean y esperan al final del día, para despejarse con una dosis de ejercicio.

Elijamos el horario que elijamos, tenemos la estupenda posibilidad de asistir a dos momentos únicos del día: el amanecer y el atardecer. Y como solo podemos ver uno de los dos, al menos desde la calle, hemos pensado que lo mejor es aprovechar el momento al máximo, y contemplarlos desde alguno de los espectaculares miradores que os proponemos a continuación:

1. Mirador Pozo de la Oración (Arenas de Cabrales):

Desde esta parada de carretera asturiana podemos observar uno de los amaneceres más espectaculares de la Península Ibérica. Una maravilla natural sin precedentes,que una vez observada, resulta inolvidable.

Y es que cuando el sol cobra suficiente fuerza, y las condiciones meteorológicas lo permiten, podemos ver el perfil inconfundible del pico Urriellu, clamando atención frente al resto de la montaña, y rodeado de una aureola anaranjada que le confiere cierto aire místico a este conocido pico.

2. Mirador de las dunas de Maspalomas (Gran Canaria):

En este caso os proponemos que seáis testigos de un atardecer de ensueño. Os invitamos a que os sentéis en el banco más próximo a este mar de fina arena ondulada, mientras os relajáis, y dejáis que la hechizante brisa canaria os acaricie la cara.

No os perdáis ni un minuto de este espectáculo, porque en escasa media hora, contemplaréis el contraste de luces que se genera al caer la noche, la luz vibrante que desprende la arena minutos antes de ser engullida por la oscuridad, y por supuesto, la inquietante tranquilidad en la que se sumergen las dunas una vez la tarde ha vencido al día.

Un broche perfecto para relajarse y poner punto y final a una jornada cargada de actividad en las bellas Islas afortunadas.

3. Mirador Del Valle (Toledo):

En esta ocasión, os invitamos a que elijáis horario para acudir a este precioso mirador.

Un lugar, que pese a lo concurrido que siempre se encuentra, parece sacado de una película, y no solo por su increíble belleza; sino también, porque detendidos aquí, seremos mudos testigos de la grandeza que se alza sobre las calles de Toledo. Y porque ya hagamos esta parada antes o después de visitar la ciudad, una vez pasados unos minutos, sentiremos la imperiosa necesidad de recorrer sus calles empedradas una y mil veces.

4. Plaza del Puente Colgante (Getxo):

Si por casualidad estáis en tierras vascas, no podéis perderos esta puesta de sol. 

Para poneros en situación, os sugerimos que imaginéis que el día finalizando. Vosotros, sentados frente a este coloso de metal (incluido en la selecta lista de construcciones Patrimonio de la Humanidad), os concentráis en el vaivén del transbordador. 

A medida que cae la noche, y las luces se van prendiendo, se hacen más nítidos los rostros de los viajeros que suben al transbordador, unos cansados, otros expectantes, y otros, simplemente aburridos.

¿Os apetece tanto como a nosotros pasar una tarde admirando esta maravillosa obra?

5. Banco dedicado a Antonio Gaudí en El Capricho (Comillas):

No podemos negar que Comillas es uno de nuestros destinos favoritos,  lleno de magia, de rincones espectaculares, y donde cada bocado es una delicia. Y por supuesto, no podíamos dejar de incluirlo en nuestras recomendaciones de los mejores atardeceres. Hubiéramos podido escoger varias ubicaciones, porque la verdad es que este pueblo costero derrocha belleza, pero hemos decidido seleccionar, la que a nuestro juicio, es la más singular.

Os recomendamos que os sentéis junto al enigmático Antonio Gaudí, que tras muchos años de frenética creación, reside ahora en el jardín, y mientras os acostumbráis a su presencia, dejéis vagar la vista por esta espectacular edificación mientras el sol se pone, y las luces mortecinas van iluminando este sublime espacio.

6. Banco del mirador de San Nicolás (Granada):

La mayor parte de visitantes de Granada suelen visitarlo por la tarde, pero desde nuestro punto de vista, la mejor hora para acudir a este mirador tan especial es el amanecer. 

Si vais antes de que la mayoría de turistas despierten, os aseguráis un buen sitio y además no pasaréis calor, al menos, no tanto como por la tarde.

¿Podéis imaginar un lugar más mágico para contemplar el primer sol del día? La verdad, a nosotros nos cuesta desprendernos de la imagen de los primeros rayos de sol cayendo sobre los robustos muros de la Alhambra.

7. Refugio Collado Jermoso (Posada de Valdeón):

Contemplar este amanecer os va a costar esfuerzo, y no solo por el madrugón, sino porque subir los dos mil metros que lo separan de la civilización no es tarea fácil.

Pero si sois lo suficientemente valientes, o locos, una vez estéis arriba, os daréis cuenta de que el ascenso ha merecido la pena. 

Estamos seguros de que veros rodearos de un mar de nubes, mientras contemplaís la inmensidad, os alegrará el día.

8. Mentidero del Castillo de los Sarmiento (Fuentes de Valdepero):

En este resumen de atardeceres de película, esta es nuestra única selección de un banco que se encuentra en interior. Y si lo hemos incluido es porque pensamos que ver una puesta de sol con el eco de cientos de años de historia es una actividad que merece la pena.

Este banco de piedra, que encontraréis en el famoso castillo de los Sarmiento, era el lugar preferido de los jóvenes para los cortejos, y para las confidencias.

Un recóndito refugio, escondido en un castillo de ensueño, que muy posiblemente os inste a realizar confidencias a la tenue luz del crepúsculo.

9. Mirador de las Biescas (Riaño):

Las vistas panóramicas que se obtienen desde este mirador son de ensueño. Y no lo pensamos solo nosotros. El propio ayuntamiento de la localidad leonesa ha seleccionado este punto concreto para colocar un mirador desde el que se obtienen unas vistas nada despreciables.

Pero si queréis ver amanecer desde este banco con vistas a la montaña, tendréis que madrugar, porque es uno de los lugares más visitados de Riaño.

10. Bancos de la desembocadura del Arroyo Valderrey (Zamora):

No podíamos terminar este artículo sin incluir uno de los emplazamientos más bellos desde los que contemplar la puesta de sol en la ciudad.

Los bancos colocados en la desembocadura del arroyo Valderrey, no son solo un punto estratégico para la observación de flora y fauna, sino que también se han convertido en una de las ubicaciones perfectas para contemplar la caída de la noche sobre tierras zamoranas.

Su ubicación, tan próxima al río, los convierte en el lugar perfecto para ser contemplar las infinitas tonalidades que el último sol del día adquiere al fusionarse con el agua.

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