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Mogarraz, cinco ideas para una escapada perfecta.

En tiempos de Covid, hemos aprendido a valorar los lugares cercanos a casa, aquellas excursiones que antes no considerábamos un privilegio, y que ahora nos devuelven las ganas de salir, de explorar, de descubrir, y de conectar con una realidad muy cercana, y a la vez muy lejana. Este mes os traemos una recomendación: Mogarraz.

Es el caso del lugar que os queremos presentar este mes, un pueblo serrano, ubicado en la Peña de Francia, y de una belleza exquisita.

Visita obligada para aquellos que nunca hayan pateado sus calles, pero también para aquellos que haga tiempo que no lo visitan, pues a pesar de mantener intacta su arquitectura tradicional, ha sabido adaptarse a la llegada de los nuevos tiempos.

¿Por qué creemos que debéis visitar Mogarraz?

1. Porque la arquitectura medieval de Mogarraz ha sido conservada hasta la actualidad.

Mogarraz ha sabido conservar su trazado original, sumegiéndonos en un mundo de callejuelas estrechas, inundadas de casas de piedra, que en su mayor parte, conservan perfectamente los típicos entramados de madera que les confieren una identidad propia.

Esta arquitectura tan típica, y tan bien tratada a lo largo de los años, lo han convertido en uno de los pueblos más bonitos de España. Un lugar único que nos transporta a tiempos pasados sin esfuerzo.

Os recomendamos pasear sin rumbo, perderos entre las estrechas callejuelas, y observar, simplemente observar sus viviendas, sus balcones floridos, y el entorno privilegiado en el que se halla.

2. Por su gran exposición de retratos al aire libre.

Si no habéis estado en el pueblo, puede que el título os suene raro. Pero si, Mogarraz tiene el privilegio de contar con una increíble exposición al aire libre. 

En 2008, el artista Florencio Maillo llevó a cabo esta magnífica obra de arte, que hoy se puede disfrutar sin coste, pues como decíamos es exterior.

El trabajo que llevó a cabo Florencio Maillo, fue el de recopilar las fotos de los antiguos vecinos del pueblo, y plasmarlas en placas de gran tamaño, que hoy día cuelgan en las casas de las que un dia fueron propietarios esos rostros que hoy nos miran desde las fachadas.

Los vecinos, inmortalizados durante los años sesenta, reflejan las caras de una generación pasada. Y a través de su contemplación podemos reconstruir pequeñas partes de un pasado cercano.

En la iglesia se han ubicado los retratos de aquellos vecinos que no contaban con casa en propiedad, dándoles de esta forma un lugar en la Historia de Mogarraz.

3. Por la ermita del Humilladero de Mogarraz.

Esta ermita ubicada en el propio pueblo es una de esas paradas que nadie quiere perderse en su visita a Mogarraz.

Se trata de una ermita pequeña, con una modesta entrada, protegida por dos columnas, sin embargo, el mayor interés, no lo encontramos en la parte delantera, sino en la trasera. Pues en la. Parte de atrás se halla una fuente que recoge el agua en la pila bautismal.

4. Por el entorno privilegiado en el que se enclava.

Aunque ya hemos dado sobradas razones para hacer una visita a este pueblo serrano, no podemos olvidarnos del entorno en el que lo encontramos ubicado; y es que Mogarraz se encuentra enclavado en el Parque Natural de las Batuecas, y de la Sierra de Francia. 

Y es esa ubicación de ensueño la que ofrece, a los amantes de la naturaleza, un lugar perfecto para realizar actividades al aire libre.

Entre las principales rutas a destacar, nos gustaría hacer una mención especial de la ruta de “el camino del agua”.

Esta ruta señalizada cuenta con un doble atractivo, la espectacular belleza de los parajes que se transitan; y la originalidad de ir encontrando obras artísticas estratégicamente colocadas a lo largo del sendero.

5. Por su gastronomía.

Es obvio que después de visitar este fantástico pueblo, seguramente, os sentiréis hambrientos. En ese caso, os invitamos a probar las especialidades de la gastronomía de la Sierra de Francia.

Entre las principales delicias con las que podemos conquistar nuestros paladares, y darnos un capricho después de un duro día de visita, encontramos el clásico hornazo salmantino; los embutidos, que nunca pueden faltar en la mesa; y otras especialidades más locales como el limón serrano, una peculiar ensalada que combina naranja y limón con huevo y chorizo, acompañados de un sofrito de ajo y perejil; las patatas meneás, que consisten en un puré de patata acompañado de ajo, pimentón y torreznos; o la leche frita, en el caso de los más golosos.

Esperamos que os haya gustado nuestra recomendación y de este mes, y que os animéis a recorrer uno de los pueblos más bonitos de España.

Artículo en colaboración con ZA49

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